Hill and Knowlton declaró 8 M. € ante el Registro de Bruselas, pero facturó 12,8 M. €. APCO oficialmente facturó 12.7 M. €, pero declaró en el Registro 7 millones €. Burson-Marsteller dijo haber facturado 8.9 M. €, pero declaró en el Registro casi dos millones menos.
Algunos se alarman de esta gran diferencia y están acusando a estas compañías -que aunque centradas en la comunicación y relaciones públicas, también hacen lobby- de no ser transparentes, y están pidiendo que declaren toda su facturación ante el Registro, aunque se trate también de actividades no propiamente de lobby frente a las Instituciones Europeas.
No voy a entrar en las cantidades de facturación aportadas, cada empresa publica lo que considera oportuno, y debería haber mecanismos que controlen este apartado. Pero no está claro que estas multinacionales deban hacer públicos todos sus clientes y sus costes, incluidos los que no son de lobby frente a las Instituciones Europeas. Si fuera así, los despachos de abogados también deberían declarar todos sus clientes, por ejemplo. Más aún, cualquier empresa con oficinas en Bruselas, debería declarar toda su facturación -por si acaso-.
Por otro lado, las discusiones teóricas sobre las acciones que deben considerarse propias del lobbying pasan a ser dificultades reales al aplicar la normativa europea. Algunas multinacionales o empresas prefieren declarar lo menos posible y qué mejor que decidir que los servicios de monitoreo de políticas públicas, leyes, reglamentos, no son lobby y por tanto no hay que declararlos; otros opinan que las acciones de comunicación/presión tampoco lo son, y unos cuantos (aquí han pasado lo discutible) que los eventos institucionales con Altos Cargos (Diputados, Comisarios…) son relaciones institucionales, pero no lobby.
A mi juicio el error sería caer en las disquisiciones teóricas. Más bien la Comisión debe definir mejor lo que se debe registrar. No hay que olvidar que el peso de la transparencia en el lobby no está en la Ley que pueda controlarlo, sino en las prácticas de las empresas o multinacionales que lo ejerzan, y tal vez en los mecanismos para sancionar aquellos que quebranten las buenas prácticas.
Seguiremos reflexionando...
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viernes, 11 de septiembre de 2009
lunes, 12 de mayo de 2008
COLOMBIA DEJA BURSON Y CONTRATA UN NUEVO LOBBY
Siempre me preguntan: ¿pero quién contrata a un lobbista? Entre otros, los gobiernos, y ejemplo de ello es Colombia, que sigue insistiendo en lograr la aprobación del Tratado de Libre Comercio.
Colombia contrata un nuevo 'lobby' para presionar por el TLC con EEUU
El Gobierno de Colombia ha contratado por 300.000 dólares (194.000 euros) al año a la firma The Fratelli Group para hacer lobby ante el Congreso de EEUU y presionar así a la pronta aprobación del Tratado de Libre Comercio entre ambas regiones.
Colombia canceló el contrato de la anterior firma Burson-Marsteller en abril, después de que Mark Penn, presidente de dicha compañía, expresara públicamente que se arrepentía de la reunión que sostuvo con la embajadora de Colombia en Washington, Carolina Barco, para agilizar el proceso del TLC. Días antes, el periódico The wall Street Journal había sacado a la luz el encuentro, lo que a Penn también le costó el puesto como asesor de Hillary Clinton.
The Fratelli Group fue elegida por el país sudamericano de entre más de 15 compañías. La institución tiene más de 20 años de historia. Ha asesorado al Consejo de Comercio Internacional, a Hewlett-Packard y la IBM; las Business Roundtable, que agrupa a los presidentes de las compañías más poderosas de EEUU.
Desde comienzos del año pasado, Colombia ha pagado más de un millón de dólares (más de 644.370 euros) en lobby para presionar por el TLC que actualmente está parado. La presidenta de la Cámara de Representantes, la líder demócrata, Nancy Pelosi, consiguió que los congresistas aplazaran la votación hasta nueva orden después de que George Bush lo presentará al Congreso a mediados de abril.
Colombia contrata un nuevo 'lobby' para presionar por el TLC con EEUU
El Gobierno de Colombia ha contratado por 300.000 dólares (194.000 euros) al año a la firma The Fratelli Group para hacer lobby ante el Congreso de EEUU y presionar así a la pronta aprobación del Tratado de Libre Comercio entre ambas regiones.
Colombia canceló el contrato de la anterior firma Burson-Marsteller en abril, después de que Mark Penn, presidente de dicha compañía, expresara públicamente que se arrepentía de la reunión que sostuvo con la embajadora de Colombia en Washington, Carolina Barco, para agilizar el proceso del TLC. Días antes, el periódico The wall Street Journal había sacado a la luz el encuentro, lo que a Penn también le costó el puesto como asesor de Hillary Clinton.
The Fratelli Group fue elegida por el país sudamericano de entre más de 15 compañías. La institución tiene más de 20 años de historia. Ha asesorado al Consejo de Comercio Internacional, a Hewlett-Packard y la IBM; las Business Roundtable, que agrupa a los presidentes de las compañías más poderosas de EEUU.
Desde comienzos del año pasado, Colombia ha pagado más de un millón de dólares (más de 644.370 euros) en lobby para presionar por el TLC que actualmente está parado. La presidenta de la Cámara de Representantes, la líder demócrata, Nancy Pelosi, consiguió que los congresistas aplazaran la votación hasta nueva orden después de que George Bush lo presentará al Congreso a mediados de abril.
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Burson-Marsteller,
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