Las elecciones son un momento especialmente activo para los lobbies, muchos trabajan muy duro para colaborar en la financiación de las campañas, otros tratan de introducir sus asuntos en los programas o en las declaraciones públicas de los candidatos, y todos piensan en el futuro para empezar a trabajar con cierta ventaja en la próxima administración.
Son muchos los lobbies republicanos que asustados por la debacle que les viene encima en noviembre han empezado a echar las redes al mercado de lobbistas demócratas que les permitan seguir en el mercado. Pero lo más sorprendente quizás ha sido el movimiento de Glove Park, una empresa claramente identificada con el Partido Demócrata que ha decidido fichar a Kevin Madden, un republicano bastante conocido que hasta hace unas semanas trabajaba en la campaña presidencial de Mitt Romney.
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martes, 24 de junio de 2008
sábado, 7 de junio de 2008
Tenía truco, el soft money sigue en campaña
Si ayer nos referíamos en nuestro post al truco del DCCC y al DSCC que iban a seguir recibiendo financiación de lobbies y PACs, hoy el NYT nos "descubre" que las compañías están jugando un papel esencial en la financiación de los 40 millones de dolares que costará la Convención demócrata que se celebrará en Denver.
El NYT señala como:
Algo similar ocurre en la parte de los republicanos:
The Campaign Fund Institution señala como
Además denuncia como se está incrementando espectacularmente el coste de las convenciones. Estas además de lo que tienen previsto recaudar, entre los 40 y los 60 millones de dolares, reciben 16 millones de dolares extra del Estado y otros 50 millones para garantizar la seguridad del evento.
El NYT señala como:
Elected Democratic officials have been calling on corporations — meeting with Wall Street executives and flying to San Diego, Philadelphia and Las Vegas — to raise the $40 million the party has budgeted for the convention, in August. In return, these Democratic officials are promising corporate donors “sponsor benefits packages” that include private sessions with federal officeholders and other influential party leaders.
“The 2008 Democratic National Convention will bring together a unique group of business leaders, high-level lawmakers, members of the national and international media and prominent academics,” said a brochure from the host committee. “This is a rare opportunity to play a leadership role in a substantive discussion on timely issues affecting your industry with company executives, scholars, elected officials and members of the media.” Corporate executives will have access to as many as 232 members of Congress, 51 senators and 28 governors in what is being marketed as a “once in a lifetime” opportunity.
Algo similar ocurre en la parte de los republicanos:
one of the three co-chairmen of Mr. McCain’s presidential campaign, Gov. Tim Pawlenty of Minnesota, has taken the lead in soliciting corporations on behalf of the Republican convention in St. Paul, with promises, according to literature from the Twin Cities committee, of golf outings and private dinners with Republican leaders, including Mr. McCain and other members of Congress.
The Campaign Fund Institution señala como
“When these Colorado Democrats and Minnesota Republicans ‘make the ask,’ ” the report said, “their undeniable civic boosterism frequently is accompanied by offers of special access to federal elected officials, national party leaders and other party influentials.”
Además denuncia como se está incrementando espectacularmente el coste de las convenciones. Estas además de lo que tienen previsto recaudar, entre los 40 y los 60 millones de dolares, reciben 16 millones de dolares extra del Estado y otros 50 millones para garantizar la seguridad del evento.
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viernes, 24 de agosto de 2007
Torricelli: exsenador-lobista ¿cómo repartimos los amigos?

En Estados Unidos es muy frecuente abandonar la carrera electoral a mitad de camino, muchas veces esto ocurre por falta de dinero, otras muchas porque las circunstancias aconsejan abandonar a tiempo, algo que siempre es mucho mejor que una sonora paliza en las urnas. Yo nunca me había preguntado qué ocurría con el dinero que se había reunido hasta ese momento para la campaña electoral, pero en ocasiones puede resultar un problema.
Algo así le ha ocurrido a Bob Torricelli (D-NJ), exsenador conocido entre otras cosas por su labor en el Comité de Exteriores del Congreso, con fama de duro, y famoso por su capacidad de "levantar" contribuciones para sus campañas. El ayer senador es hoy lobbista, y además de compartir cliente, Taiwan, con su colega Bob Dole,o trabajar para una empresa de Puerto Rico, lleva un tiempo repartiendo los 2,9 millones de dolares que le sobraron tras retirarse en el 2002 de la carrera electoral.
Según la legislación electoral norteamericana el dinero recogido en campaña sólo puede devolverse a sus donantes o gastar en obras de caridad, candidatos o partidos políticos. Así lo ha hecho el nuevo lobista, el problema es que sus donaciones, Harry Reid entre otros, están sospechosamente relacionadas con sus nuevos intereses profesionales.
Más información en el NYT
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