Tal como ha dicho el periodista J. Ramón González en La Vanguardia (08/02/08) Estados Unidos importa del 20% al 30% de su consumo de acero, y su producción propia ha caído a los niveles más bajos desde los ochenta. El crac inmobiliario y el desplome de la industria automovilística explican el violento parón. La World Steel Association ha certificado la caída de una quinta parte (24,3%) del acero producido en todo el planeta, donde sólo la colosal máquina siderúrgica china continúa creciendo. En Estados Unidos la caída fue del 8,1%.
Se dice que debido a las presiones del lobby siderúrgico (World Steel Association), el Senado de Estados Unidos aprobó recientemente la discutida cláusula denominada “Buy American”, alentando de esta forma el proteccionismo como recurso para la recuperación. Con esta cláusula se pone barreras a las importaciones de hierro y acero en el Plan de obras públicas iniciado por el plan de reactivación.
La pregunta que me hago como lobista es si el lobby siderúrgico sería capaz de abandonar el interés de sus miles de trabajadores, y buscar representar el interés general de los ciudadanos estadounidenses, o más aún, si debería velar por la economía mundial.
Considero que el papel de analizar cuál es el interés general (proteccionismo versus comercio internacional) no corresponde dilucidarlo a la World Steel Association -no creo que tuviera la objetividad necesaria para hacerlo-, sino que esta función corresponde al Gobierno y a los representantes de los ciudadanos (Congreso, Senado...).
Al lobby siderúrgico le corresponde trasladar con transparencia los problemas reales y la situación de su mercado afectado. Ésta será la mejor información que podrán aportar a las Administraciones Públicas. Éste es el mejor papel que pueden desempeñar en un Estado democrático en período de crisis.
Espero que nuestros políticos tengan la apertura y capacidad de atender a los diversos intereses y dilucidar las decisiones políticas buscando el interés general.
Amigos lobistas, no tengamos complejo por defender los intereses de nuestros clientes, eso sí, con transparencia y claridad.
martes, 10 de febrero de 2009
miércoles, 4 de febrero de 2009
LOBBY POR LA TRANSPARENCIA DE LA ACTIVIDAD DE LOS LOBBIES
Os anexo un artículo publicado ayer en La Vanguardia donde se dice que los grupos de presión españoles se mueven subrepticiamente. Además, el artículo recoge algunas declaraciones de Rafael Rubio (compañero de blog y de otros proyectos) en los que Rubio afirma que "todo el mundo puede hacer lobby".
Este artículo avala lo que frecuentemente hemos venido diciendo en este foro : Es necesario una regulación del lobby en España. Ahora bien, insisto una vez más, el lobby en sí mismo no es negativo ni corrupto, más aún, es necesario en un estado democrático, ya que es un instrumento para defender los intereses ante la administración pública, y debe hacerse en un marco adecuado y bajo unos principios y reglas justos. ¿Alguien no está de acuerdo?
No coincido con una opinión que se arroja al final del artículo en el que se dice que ningún gobierno ha apostado por la transparencia. Cito algunos países que han hecho verdaderos esfuerzos al respecto: Canadá, Polonia, Chile, Australia..., además de los países tradicionales como Estados Unidos o Alemania.
Ojalá Anxo Lugilde (escritor del artículo de La Vanguardia) pueda escribir próximamente sobre los lobbistas españoles diciendo que "estamos haciendo un lobby por la transparencia de nuestra actividad".
Pasillos de tinieblas
Los grupos de presión españoles se mueven entre sombras, por la falta de regulación
Por Anxo Lugilde
La Vanguardia
Los lobbies tienen mala fama, especialmente aguda en España". Lo escribió José Luis Sanchis, el primer lobbista que reconoció ejercer esa labor de intermediación. A pesar de que el Congreso de los Diputados reclamó en 1993 una regulación para los grupos de presión, todavía no existe. Persiste así un mundo de tinieblas, en el que destaca el papel de las grandes corporaciones de sectores como el energético, químico, farmacéutico, tabaco o telecomunicaciones. Incluso las administraciones territoriales recurren a técnicas de lobby, como hizo Murcia en la guerra del agua.
Los grupos de presión se resisten al intento de la Unión Europea de arrojar luz a sus actividades
--------------------------------------------------------------------------------
"Todo el mundo puede hacer lobby, sólo que tienen más medios para ejercerlo las grandes empresas", explica Rafael Rubio, profesor de Derecho de la Universidad Complutense y autor de una tesis doctoral sobre los grupos de presión. Joaquim Molins, catedrático de Ciencia Política de la Autònoma de Barcelona y especialista en la materia, señala que hay también otros actores como los grupos profesionales, por ejemplo los médicos, o los agricultores. "Suele ser todo muy discreto", considera Molins.
La dependencia de la regulación pública y la disposición de recursos para influir sobre la administración definen la intensidad de la presión. Como apunta Molins, hay dos tipos, el de los grupos sociales que actúan directamente -como las asociaciones de empresarios, consumidores o ecologistas- y los lobbies que trabajan para terceros. En España, estos servicios los ofrecen los mayores despachos de abogados y los gabinetes de comunicación y relaciones públicas. "Está muy relacionado con la cultura política latina, basada en la relación personal", indica Rafael Rubio, quien destaca las medidas que acaba de anunciar Obama para restringir el uso de las llamadas "puertas giratorias". Se trata del paso a la actividad privada de antiguos responsables públicos de áreas clave o a la inversa, del desembarco en la administración de cuadros provenientes de los sectores que van a regular.
El tránsito de la política a actividades de asesoramiento o lobby es muy común en España. Los ex presidentes Suárez, González y Aznar constituyen los ejemplos más conocidos. En la obra Conspiraciones tóxicas, cómo atentan contra nuestra salud y el medio ambiente los grupos empresariales,los periodistas Carrasco, Jara y Vidal desvelan que la práctica de las "puertas giratorias" es frecuente en las agencias del Estado. Denuncian la fuerza de los grupos de presión de la industria nuclear, la política hidrológica o los transgénicos.
Ya en el debate constitucional, Manuel Fraga propuso una regulación para los lobbies. Pero Joaquim Molins se muestra escéptico, tras comprobar que ningún gobierno ha apostado por la transparencia. El impulso podría llegar desde Bruselas si obliga a los estados a aplicar su legislación, como apunta Rafael Rubio, quien destaca que en los últimos tiempos en España los lobbies "emergen a la superficie", con empresas que dicen dedicarse a esta actividad.
Este artículo avala lo que frecuentemente hemos venido diciendo en este foro : Es necesario una regulación del lobby en España. Ahora bien, insisto una vez más, el lobby en sí mismo no es negativo ni corrupto, más aún, es necesario en un estado democrático, ya que es un instrumento para defender los intereses ante la administración pública, y debe hacerse en un marco adecuado y bajo unos principios y reglas justos. ¿Alguien no está de acuerdo?
No coincido con una opinión que se arroja al final del artículo en el que se dice que ningún gobierno ha apostado por la transparencia. Cito algunos países que han hecho verdaderos esfuerzos al respecto: Canadá, Polonia, Chile, Australia..., además de los países tradicionales como Estados Unidos o Alemania.
Ojalá Anxo Lugilde (escritor del artículo de La Vanguardia) pueda escribir próximamente sobre los lobbistas españoles diciendo que "estamos haciendo un lobby por la transparencia de nuestra actividad".
Pasillos de tinieblas
Los grupos de presión españoles se mueven entre sombras, por la falta de regulación
Por Anxo Lugilde
La Vanguardia
Los lobbies tienen mala fama, especialmente aguda en España". Lo escribió José Luis Sanchis, el primer lobbista que reconoció ejercer esa labor de intermediación. A pesar de que el Congreso de los Diputados reclamó en 1993 una regulación para los grupos de presión, todavía no existe. Persiste así un mundo de tinieblas, en el que destaca el papel de las grandes corporaciones de sectores como el energético, químico, farmacéutico, tabaco o telecomunicaciones. Incluso las administraciones territoriales recurren a técnicas de lobby, como hizo Murcia en la guerra del agua.
Los grupos de presión se resisten al intento de la Unión Europea de arrojar luz a sus actividades
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"Todo el mundo puede hacer lobby, sólo que tienen más medios para ejercerlo las grandes empresas", explica Rafael Rubio, profesor de Derecho de la Universidad Complutense y autor de una tesis doctoral sobre los grupos de presión. Joaquim Molins, catedrático de Ciencia Política de la Autònoma de Barcelona y especialista en la materia, señala que hay también otros actores como los grupos profesionales, por ejemplo los médicos, o los agricultores. "Suele ser todo muy discreto", considera Molins.
La dependencia de la regulación pública y la disposición de recursos para influir sobre la administración definen la intensidad de la presión. Como apunta Molins, hay dos tipos, el de los grupos sociales que actúan directamente -como las asociaciones de empresarios, consumidores o ecologistas- y los lobbies que trabajan para terceros. En España, estos servicios los ofrecen los mayores despachos de abogados y los gabinetes de comunicación y relaciones públicas. "Está muy relacionado con la cultura política latina, basada en la relación personal", indica Rafael Rubio, quien destaca las medidas que acaba de anunciar Obama para restringir el uso de las llamadas "puertas giratorias". Se trata del paso a la actividad privada de antiguos responsables públicos de áreas clave o a la inversa, del desembarco en la administración de cuadros provenientes de los sectores que van a regular.
El tránsito de la política a actividades de asesoramiento o lobby es muy común en España. Los ex presidentes Suárez, González y Aznar constituyen los ejemplos más conocidos. En la obra Conspiraciones tóxicas, cómo atentan contra nuestra salud y el medio ambiente los grupos empresariales,los periodistas Carrasco, Jara y Vidal desvelan que la práctica de las "puertas giratorias" es frecuente en las agencias del Estado. Denuncian la fuerza de los grupos de presión de la industria nuclear, la política hidrológica o los transgénicos.
Ya en el debate constitucional, Manuel Fraga propuso una regulación para los lobbies. Pero Joaquim Molins se muestra escéptico, tras comprobar que ningún gobierno ha apostado por la transparencia. El impulso podría llegar desde Bruselas si obliga a los estados a aplicar su legislación, como apunta Rafael Rubio, quien destaca que en los últimos tiempos en España los lobbies "emergen a la superficie", con empresas que dicen dedicarse a esta actividad.
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sábado, 31 de enero de 2009
¿El Presidente Obama contra los lobbies?
En varias ocasiones desde que Barack Obama fue elegido Presidente por el pueblo estadounidense, quienes me conocen me comentan frecuentemente y con cierta ironía: "Oye, Obama no parece estar a favor vuestro, parece que quiere acabar con los lobbies según las declaraciones que ha realizado durante la campaña y en sus primeros días de nombramiento". A lo que siempre respondo que me parece bien que quiera hacer más transparente esta actividad o que fortalezca la persecución de las acciones ilegales que comentan algunos lobbistas, pero querer acabar con los grupos de interés, es como decir, que los ciudadanos, las asociaciones y las empresas dejen de defender sus propios intereses frente a las administraciones públicas. Si esto fuera así, ¿dónde quedan los principios y valores democráticos? ¿Qué defenderían los legisladores si no son los intereses de quienes representan?
Si os parece bien, dejemos hablar al Presidente Obama, que en su libro "La audacia de la esperanza" dedica algunos párrafos a los lobbies:
"Nunca me he sentido del todo cómodo con el término -intereses especiales-, que junta bajo el mismo apelativo a ExxonMobil y a los albañiles, al lobby farmacéutico y a los padres de niños con necesidades especiales. La mayoría de los científicos políticos probablemente no estarían de acuerdo conmigo, pero para mí no es lo mismo un grupo de presión empresarial cuya fuerza se basa exclusivamente en el dinero, que un grupo de individuos que sostienen las mismas ideas -ya sean trabajadores textiles, aficionados a las armas, veteranos o familiares de granjeros- y que se unen para defender sus intereses. Creo que no son lo mismo aquellos que usan su poder económico para magnificar su influencia política mucho más allá de lo que justificaría su número, que aquellos que simplemente tratan de unir la fuerza de sus votos para conseguir convencer a sus representantes. Los primeros atacan la idea misma de la democracia. Los segundos son su esencia.
Aún así, el impacto que tienen los grupos de interés en los candidatos no es siempre agradable. Para mantener a sus socios activos, para que las donaciones no dejen de fluir y para hacerse oír por encima del ruido, los grupos que tienen peso en la política no buscan promover el interés general. No buscan apoyar al candidato más sensato, mejor cualificado o de mayor amplitud de miras. Se centran sólo en cuestiones muy concretas: sus pensiones, sus subvenciones agrarias, su causa. Dicho simplemente, tienen una misión que cumplir. Y quieren que usted, el funcionario público electo, les ayude a cumplirla. "
Para empezar hay que decir que Obama no ataca en sí mismo a los lobbies o a los defensores de intereses, sino que se queja de que haya muchos que sólo buscan su propio interés y no el interés general. No quiero desviar la atención sobre el juicio que el actual Presidente de Estados Unidos emite sobre nosotros, por ello, no entro en valoraciones políticas a favor o en contra del Presidente.
En mi opinión, Obama se queja de la ardua labor del político de discernir cuál es el interés general o el bien común en aspectos concretos o donde hay intereses opuestos. Sin embargo, ésta es la misión de un político, para eso son escogidos por los ciudadanos. No obstante, pretender que nadie defienda sus propios intereses o creer que es posible ejercer una objetividad tal que permita a un grupo de personas ir en contra de sus propios intereses, es UTÓPICO. Considero que para la democracia es positivo que los ciudadanos defiendan y promuevan sus intereses, siempre dentro de unos cauces justos, democráticos y legales. Lo que sí sería preocupante es que los políticos renunciaran a su función de analizar los diversos intereses y escoger los más convenientes para el interés general (No entro aquí a definir -si es que hay definición- del interés general).
Una vez más me pronuncio: Considero que la defensa de los propios intereses no sólo es legítima sino necesaria para la salud de nuestra democracia. Esta defensa ciertamente debe efectuarse dentro de unos cauces justos y legales. De ahí que veo cada vez más necesario que en España se legisle sobre la representación de los intereses.
Si os parece bien, dejemos hablar al Presidente Obama, que en su libro "La audacia de la esperanza" dedica algunos párrafos a los lobbies:
"Nunca me he sentido del todo cómodo con el término -intereses especiales-, que junta bajo el mismo apelativo a ExxonMobil y a los albañiles, al lobby farmacéutico y a los padres de niños con necesidades especiales. La mayoría de los científicos políticos probablemente no estarían de acuerdo conmigo, pero para mí no es lo mismo un grupo de presión empresarial cuya fuerza se basa exclusivamente en el dinero, que un grupo de individuos que sostienen las mismas ideas -ya sean trabajadores textiles, aficionados a las armas, veteranos o familiares de granjeros- y que se unen para defender sus intereses. Creo que no son lo mismo aquellos que usan su poder económico para magnificar su influencia política mucho más allá de lo que justificaría su número, que aquellos que simplemente tratan de unir la fuerza de sus votos para conseguir convencer a sus representantes. Los primeros atacan la idea misma de la democracia. Los segundos son su esencia.
Aún así, el impacto que tienen los grupos de interés en los candidatos no es siempre agradable. Para mantener a sus socios activos, para que las donaciones no dejen de fluir y para hacerse oír por encima del ruido, los grupos que tienen peso en la política no buscan promover el interés general. No buscan apoyar al candidato más sensato, mejor cualificado o de mayor amplitud de miras. Se centran sólo en cuestiones muy concretas: sus pensiones, sus subvenciones agrarias, su causa. Dicho simplemente, tienen una misión que cumplir. Y quieren que usted, el funcionario público electo, les ayude a cumplirla. "
Para empezar hay que decir que Obama no ataca en sí mismo a los lobbies o a los defensores de intereses, sino que se queja de que haya muchos que sólo buscan su propio interés y no el interés general. No quiero desviar la atención sobre el juicio que el actual Presidente de Estados Unidos emite sobre nosotros, por ello, no entro en valoraciones políticas a favor o en contra del Presidente.
En mi opinión, Obama se queja de la ardua labor del político de discernir cuál es el interés general o el bien común en aspectos concretos o donde hay intereses opuestos. Sin embargo, ésta es la misión de un político, para eso son escogidos por los ciudadanos. No obstante, pretender que nadie defienda sus propios intereses o creer que es posible ejercer una objetividad tal que permita a un grupo de personas ir en contra de sus propios intereses, es UTÓPICO. Considero que para la democracia es positivo que los ciudadanos defiendan y promuevan sus intereses, siempre dentro de unos cauces justos, democráticos y legales. Lo que sí sería preocupante es que los políticos renunciaran a su función de analizar los diversos intereses y escoger los más convenientes para el interés general (No entro aquí a definir -si es que hay definición- del interés general).
Una vez más me pronuncio: Considero que la defensa de los propios intereses no sólo es legítima sino necesaria para la salud de nuestra democracia. Esta defensa ciertamente debe efectuarse dentro de unos cauces justos y legales. De ahí que veo cada vez más necesario que en España se legisle sobre la representación de los intereses.
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jueves, 22 de enero de 2009
El lobby y los despachos de abogados
Interesante artículo publicado en Expansión, para el que me preguntaron mi opinión:
REPORTAJE
Los bufetes ganan más de cien millones por su labor de ‘lobby’
Publicado el 13-01-2009 , por Mercedes Serraller. Madrid
Las 20 primeras firmas ingresan más de cien millones de euros por su trabajo ‘lobbista’. Los expertos auguran que en breve se legislará al respecto y les aconsejan que defiendan sus intereses en el debate.
Los bufetes que realizan lobby en España son los primeros espadas del ránking de la abogacía de EXPANSIÓN. El volumen de negocio que genera la actividad de los veinte primeros ronda el 10% de la facturación de los despachos según reconocen fuentes de las propias firmas y del lobbismo profesional, lo que supera los cien millones de euros. Es difícil ajustar más esta cifra ya que en la contratación de un bufete influyen en gran medida los contactos que pueda proporcionar al cliente. Se trata de una labor que roza lo intangible y que crea numerosas sinergias y, en definitiva, negocio.
Sin embargo, son pocos los abogados que hablan abiertamente de una actividad a la que la ausencia de regulación en España –a diferencia del mundo anglosajón– puede rodearse de connotaciones peyorativas. Javier Cremades, socio director de Cremades & Calvo-Sotelo, aboga por la transparencia, “que beneficiaría a todos e incrementaría el volumen de negocio”, apunta.
Cremades estima que su despacho factura más de un 10% en actividades de lobby y no le parece desacertado que sea así en el resto de firmas. Recuerda que muchos bufetes incorporan a profesionales de la Administración. Pero aclara: “Las firmas que hacemos lobby, lo realizamos siempre en relación con el asesoramiento jurídico”.
La clave
-El volumen de negocio que genera la actividad de los veinte primeros bufetes de España ronda el 10% de su facturación, lo que supera los 100 millones de euros, estiman algunas firmas. Para los lobbistas, más del 80% del negocio del lobby está en manos de abogados.
Así, Javier López Antón, socio director de DLA Piper, no cree que el abogado actúe como lobby más que otros profesionales. “Nadie nos llama para ser conseguidores sino asesores jurídicos”, dice.
Rafael Rubio, profesor de Derecho Constitucional en la UCM, ratifica que “los despachos son un lugar privilegiado para conseguir estos contactos y así lo detecta el cliente”. Rubio lamenta que los bufetes no traten abiertamente el asunto, máxime cuando a instancias de la sensibilidad europea –a través del Libro Verde de la Transparencia Europea y del registro de lobbies de Bruselas–, en España se va a legislar este asunto en breve: “Si los despachos quieren salir favorecidos, deberían crear opinión pública al respecto. Si no, sólo usan del lobby su parte más primitiva”, considera. Se trata, a su juicio, de uno de los grandes debates de la democracia, que ya Fraga quiso llevar en la Constitución.
Rubio recuerda que, según investigó, muchos despachos hicieron de grupo de presión en la reforma del IRPF en 1996 y mandaron un 80% de las 780 cartas que recibieron los grupos parlamentarios.
Los despachos que hacen ‘lobby’, lo realizan “siempre en relación con el servicio jurídico”
También lamenta la opacidad de los bufetes Álvaro Matud, director del Master de Comunicación Institucional y Política que organizan Cremades & Calvo-Sotelo, la Universidad Carlos III y Unidad Editorial. Lo atribuye a las “implicaciones negativas de la palabra lobby, que se relaciona con el amiguismo, cuando desempeña una labor fundamental en la democracia de defensa del interés particular dentro del interés general”.
“Que se regule, pero, sobre todo, que se normalice” pide Javier Fernández-Samaniego, socio director de Bird & Bird. “Habría abogados lobbistas, pero la parte del lobby no jurídica no debería hacerse, dice el Estatuto”, apostilla.Para José Ramón Caso, Ceo de Ketchum Lenci Public Affairs, especializada en lobby, “todo lo que sea profesionalizar es bueno”.
Aunque señala que afectaría a la confidencialidad, cree que si un cliente contrata a un despacho para influir en el nuevo marco de medio ambiente de Obama, por ejemplo, el interés superior es el público”.
Algunos lobbistas profesionales como Agustín de Uribe, presidente del Gabinete Uribe, critican la opacidad de los bufetes y piden regulación y transparencia. “Los abogados se escudan en la confidencialidad”, dice.
En la reforma del IRPF del 96, las firmas enviaron el 80% de cartas que recibió el Congreso
Según Alfonso López, director de Reti España, “los bufetes perderían una parte importante de su negocio si se regulan. Más del 80% del negocio del lobby en España está en manos de abogados, lo que supera los cien millones de euros”.
Sin embargo, José Manuel Villar, socio de Villar Arregui, apunta que “los lobbies funcionan bajo cuerda en todas partes, también en el mundo anglosajón”.
Fuentes de un despacho internacional cuentan que es una actividad que desempeñan los grandes bufetes nacionales. Y quitan hierro al poder de los abogados: “Con la laboralización se intentó hacer lobby y no salió”.
María Rosa Rotondo, presidenta de APRI (Asociación de Profesionales de Relaciones Institucionales), desea que se regule según las particularidades españolas, proceso en el que APRI va a participar. Rotondo trabaja en Political Intelligence, lobby que recuerda que en el mundo anglosajón tampoco está todo resuelto. Y traen a colación el conflicto que mantuvo DLA con la APPC (Association of Professional Political Consultants), plataforma de lobbies británica en el que hay que estar para ejercer esta labor. El bufete se quejó de que la confidencialidad no le dejaba registrarse y denunció infracciones de competencia.
Ya previsto en el Estatuto de la Abogacía
-“La defensa de intereses ante las Administraciones públicas se encuentra ya prevista por el Estatuto General de la Abogacía de 2001”, explican fuentes del CGAE (Consejo General de la Abogacía Española) en Bruselas. “Los abogados se encuentran, en términos generales, plenamente capacitados para asumir esta labor, si bien siempre debe tenderse a la mejora continua a través de una formación especializada”, añaden. José Luis Espinosa, miembro del ICAV (Ilustre Colegio de Abogados de Valencia), considera, a titulo personal, que los lobbies se van a regular en breve. Le parece que la transparencia es buena, pero alerta contra “el exceso de regulación, que hace que las cosas no cambien”. Para José María de Areilza, decano de IE Law School, “los despachos están para servir a sus clientes, tienen una labor también de asesoramiento político y estrategia”. Y cree que podemos “aprender mucho de la experiencia europea”.
REPORTAJE
Los bufetes ganan más de cien millones por su labor de ‘lobby’
Publicado el 13-01-2009 , por Mercedes Serraller. Madrid
Las 20 primeras firmas ingresan más de cien millones de euros por su trabajo ‘lobbista’. Los expertos auguran que en breve se legislará al respecto y les aconsejan que defiendan sus intereses en el debate.
Los bufetes que realizan lobby en España son los primeros espadas del ránking de la abogacía de EXPANSIÓN. El volumen de negocio que genera la actividad de los veinte primeros ronda el 10% de la facturación de los despachos según reconocen fuentes de las propias firmas y del lobbismo profesional, lo que supera los cien millones de euros. Es difícil ajustar más esta cifra ya que en la contratación de un bufete influyen en gran medida los contactos que pueda proporcionar al cliente. Se trata de una labor que roza lo intangible y que crea numerosas sinergias y, en definitiva, negocio.
Sin embargo, son pocos los abogados que hablan abiertamente de una actividad a la que la ausencia de regulación en España –a diferencia del mundo anglosajón– puede rodearse de connotaciones peyorativas. Javier Cremades, socio director de Cremades & Calvo-Sotelo, aboga por la transparencia, “que beneficiaría a todos e incrementaría el volumen de negocio”, apunta.
Cremades estima que su despacho factura más de un 10% en actividades de lobby y no le parece desacertado que sea así en el resto de firmas. Recuerda que muchos bufetes incorporan a profesionales de la Administración. Pero aclara: “Las firmas que hacemos lobby, lo realizamos siempre en relación con el asesoramiento jurídico”.
La clave
-El volumen de negocio que genera la actividad de los veinte primeros bufetes de España ronda el 10% de su facturación, lo que supera los 100 millones de euros, estiman algunas firmas. Para los lobbistas, más del 80% del negocio del lobby está en manos de abogados.
Así, Javier López Antón, socio director de DLA Piper, no cree que el abogado actúe como lobby más que otros profesionales. “Nadie nos llama para ser conseguidores sino asesores jurídicos”, dice.
Rafael Rubio, profesor de Derecho Constitucional en la UCM, ratifica que “los despachos son un lugar privilegiado para conseguir estos contactos y así lo detecta el cliente”. Rubio lamenta que los bufetes no traten abiertamente el asunto, máxime cuando a instancias de la sensibilidad europea –a través del Libro Verde de la Transparencia Europea y del registro de lobbies de Bruselas–, en España se va a legislar este asunto en breve: “Si los despachos quieren salir favorecidos, deberían crear opinión pública al respecto. Si no, sólo usan del lobby su parte más primitiva”, considera. Se trata, a su juicio, de uno de los grandes debates de la democracia, que ya Fraga quiso llevar en la Constitución.
Rubio recuerda que, según investigó, muchos despachos hicieron de grupo de presión en la reforma del IRPF en 1996 y mandaron un 80% de las 780 cartas que recibieron los grupos parlamentarios.
Los despachos que hacen ‘lobby’, lo realizan “siempre en relación con el servicio jurídico”
También lamenta la opacidad de los bufetes Álvaro Matud, director del Master de Comunicación Institucional y Política que organizan Cremades & Calvo-Sotelo, la Universidad Carlos III y Unidad Editorial. Lo atribuye a las “implicaciones negativas de la palabra lobby, que se relaciona con el amiguismo, cuando desempeña una labor fundamental en la democracia de defensa del interés particular dentro del interés general”.
“Que se regule, pero, sobre todo, que se normalice” pide Javier Fernández-Samaniego, socio director de Bird & Bird. “Habría abogados lobbistas, pero la parte del lobby no jurídica no debería hacerse, dice el Estatuto”, apostilla.Para José Ramón Caso, Ceo de Ketchum Lenci Public Affairs, especializada en lobby, “todo lo que sea profesionalizar es bueno”.
Aunque señala que afectaría a la confidencialidad, cree que si un cliente contrata a un despacho para influir en el nuevo marco de medio ambiente de Obama, por ejemplo, el interés superior es el público”.
Algunos lobbistas profesionales como Agustín de Uribe, presidente del Gabinete Uribe, critican la opacidad de los bufetes y piden regulación y transparencia. “Los abogados se escudan en la confidencialidad”, dice.
En la reforma del IRPF del 96, las firmas enviaron el 80% de cartas que recibió el Congreso
Según Alfonso López, director de Reti España, “los bufetes perderían una parte importante de su negocio si se regulan. Más del 80% del negocio del lobby en España está en manos de abogados, lo que supera los cien millones de euros”.
Sin embargo, José Manuel Villar, socio de Villar Arregui, apunta que “los lobbies funcionan bajo cuerda en todas partes, también en el mundo anglosajón”.
Fuentes de un despacho internacional cuentan que es una actividad que desempeñan los grandes bufetes nacionales. Y quitan hierro al poder de los abogados: “Con la laboralización se intentó hacer lobby y no salió”.
María Rosa Rotondo, presidenta de APRI (Asociación de Profesionales de Relaciones Institucionales), desea que se regule según las particularidades españolas, proceso en el que APRI va a participar. Rotondo trabaja en Political Intelligence, lobby que recuerda que en el mundo anglosajón tampoco está todo resuelto. Y traen a colación el conflicto que mantuvo DLA con la APPC (Association of Professional Political Consultants), plataforma de lobbies británica en el que hay que estar para ejercer esta labor. El bufete se quejó de que la confidencialidad no le dejaba registrarse y denunció infracciones de competencia.
Ya previsto en el Estatuto de la Abogacía
-“La defensa de intereses ante las Administraciones públicas se encuentra ya prevista por el Estatuto General de la Abogacía de 2001”, explican fuentes del CGAE (Consejo General de la Abogacía Española) en Bruselas. “Los abogados se encuentran, en términos generales, plenamente capacitados para asumir esta labor, si bien siempre debe tenderse a la mejora continua a través de una formación especializada”, añaden. José Luis Espinosa, miembro del ICAV (Ilustre Colegio de Abogados de Valencia), considera, a titulo personal, que los lobbies se van a regular en breve. Le parece que la transparencia es buena, pero alerta contra “el exceso de regulación, que hace que las cosas no cambien”. Para José María de Areilza, decano de IE Law School, “los despachos están para servir a sus clientes, tienen una labor también de asesoramiento político y estrategia”. Y cree que podemos “aprender mucho de la experiencia europea”.
martes, 13 de enero de 2009
Queridos amigos lobistas españoles
Los que ejercemos esta profesión y lo comunicamos abiertamente, no siempre somos comprendidos adecuadamente en España. En un sinfín de ocasiones he oído expresiones como:
- "¡Ah, pero si eso es muy americano!".
- "¡Ui! Eso no se hace aquí en España".
- "Déjalo, que el lobby sólo encaja en el sistema constitucional de Estados Unidos".
En este blog, hemos hablado del lobby de otros países, en ocasiones por razón de los escándalos provocados alrededor de su ejercicio. Pero ahora quiero mencionar, amigos lobbistas, que el lobby está reconocido legalmente no sólo en Estados Unidos, Canadá, México o Chile sino también en varios países europeos como Alemania, Polonia y Hungría. Además como ya se ha ido comentando en el blog, tanto la Comisión como el Parlamento Europeo están dando un impulso muy considerable para la regulación de esta actividad.
De esta forma, podemos afirmar que la regulación del lobby no pertenece sólo a Estados Unidos o a diversos países del continente americano, sino que progresivamente también en Europa el lobby adquiere un marco regulatorio adecuado para ejercerlo.
Amigos lobistas o responsables de las relaciones institucionales en España, no dejemos de trabajar para que nuestra profesión sea reconocida como tal.
Si alguien quiere información sobre el marco regulatorio del lobby, puede solicitar información a: davidca@totsegur.net
- "¡Ah, pero si eso es muy americano!".
- "¡Ui! Eso no se hace aquí en España".
- "Déjalo, que el lobby sólo encaja en el sistema constitucional de Estados Unidos".
En este blog, hemos hablado del lobby de otros países, en ocasiones por razón de los escándalos provocados alrededor de su ejercicio. Pero ahora quiero mencionar, amigos lobbistas, que el lobby está reconocido legalmente no sólo en Estados Unidos, Canadá, México o Chile sino también en varios países europeos como Alemania, Polonia y Hungría. Además como ya se ha ido comentando en el blog, tanto la Comisión como el Parlamento Europeo están dando un impulso muy considerable para la regulación de esta actividad.
De esta forma, podemos afirmar que la regulación del lobby no pertenece sólo a Estados Unidos o a diversos países del continente americano, sino que progresivamente también en Europa el lobby adquiere un marco regulatorio adecuado para ejercerlo.
Amigos lobistas o responsables de las relaciones institucionales en España, no dejemos de trabajar para que nuestra profesión sea reconocida como tal.
Si alguien quiere información sobre el marco regulatorio del lobby, puede solicitar información a: davidca@totsegur.net
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jueves, 11 de diciembre de 2008
Premio a la peor acción de lobby 2008
Ayer se celebró en Bruselas el "Worst EU Lobbying Awards 2008" organizado por los lobbies o grupos de presión Corporate Europe Observatory, Friends of the Earth Europe, LobbyControl and Spinwatch.
El "Premio a la peor acción de Lobby 2008" se concede aquél grupo de presión, consultor lobbista o empresa que haya realizado acciones de lobby que están fuera de la legalidad, como dar información tergiversada a los diputados, pagar comisiones para ganar voluntades, etcétera.
La "premiación" se hizo mediante votación por internet. Independientemente de la objetividad de los premios, que desconozco hasta el momento, cabe destacar que desgraciadamente uno de los galardonados ha sido una empresa española: Abengoa. "Su nominación conjunta se debe al uso de información engañosa y de disfrazar de ecológica esta industria para influir en los debates en el Parlamento Europeo y en el Consejo alegando que los agrocombustibles son sostenibles", señala uno de organizadores de los Premios. Junto con Abengoa fueron "galardonados" el Consejo Malayo del Aceite de Palma (MPOC) y la brasileña Unión de la Agroindustria de Caña de Sao Paulo (Unica).
En este año se ha abierto una nueva categoría: el "Peor Conflicto de Interés" (Worst Conflict o Interest Award) que recae sobre diputados que favorecen a través de su cargo público intereses particulares. El galardón ha sido concedido -con razón o sin ella- a la eurodiputada finlandesa Piia Noora Kauppi por favorecer los intereses de una banca, siendo aún miembro activo del Parlamento Europeo.
Independientemente de la objetividad o no de los Premios, no estaría nada mal que se realizara algo similar en España. Inmediatamente me pregunto quién ganaría en este año el Premio "Peor Conflicto de Interés" en este año, o quiénes serían los galardonados para recibir el Peor Lobby 2008, por haber desarrollado un lobby al margen de la legalidad y la transparencia.
El "Premio a la peor acción de Lobby 2008" se concede aquél grupo de presión, consultor lobbista o empresa que haya realizado acciones de lobby que están fuera de la legalidad, como dar información tergiversada a los diputados, pagar comisiones para ganar voluntades, etcétera.
La "premiación" se hizo mediante votación por internet. Independientemente de la objetividad de los premios, que desconozco hasta el momento, cabe destacar que desgraciadamente uno de los galardonados ha sido una empresa española: Abengoa. "Su nominación conjunta se debe al uso de información engañosa y de disfrazar de ecológica esta industria para influir en los debates en el Parlamento Europeo y en el Consejo alegando que los agrocombustibles son sostenibles", señala uno de organizadores de los Premios. Junto con Abengoa fueron "galardonados" el Consejo Malayo del Aceite de Palma (MPOC) y la brasileña Unión de la Agroindustria de Caña de Sao Paulo (Unica).
En este año se ha abierto una nueva categoría: el "Peor Conflicto de Interés" (Worst Conflict o Interest Award) que recae sobre diputados que favorecen a través de su cargo público intereses particulares. El galardón ha sido concedido -con razón o sin ella- a la eurodiputada finlandesa Piia Noora Kauppi por favorecer los intereses de una banca, siendo aún miembro activo del Parlamento Europeo.
Independientemente de la objetividad o no de los Premios, no estaría nada mal que se realizara algo similar en España. Inmediatamente me pregunto quién ganaría en este año el Premio "Peor Conflicto de Interés" en este año, o quiénes serían los galardonados para recibir el Peor Lobby 2008, por haber desarrollado un lobby al margen de la legalidad y la transparencia.
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viernes, 5 de diciembre de 2008
Perfeccionando las reglas éticas del lobby y del buen gobierno
John Podesta, excolaborador de Bill Clinton, que encabeza el proyecto de transición y preparación al nuevo Gobierno de Obama, hace unos días comunicó públicamente algunas de las reglas que iban a adoptar en este período. Una de ellas se refería precisamente a los lobbistas.
Por un lado afirmó que durante el período de transición no se permitiría hacer lobby sobre el Ejecutivo. Por otra parte, indicó que quienes hubieran realizado acciones de lobby en los últimos doce meses no podrían trabajar en ninguno de los equipos en transición sobre los que ellos hubieran actuado como lobbistas. De la misma forma, ha prohibido que quienes trabajen en alguno de los equipos durante el período de transición no podrán acercarse a la administración en la que hayan colaborado en los siguientes doce meses.
Algunos han aprovechado para decir que esto debe ser un paso para terminar con la influencia de los lobbies , pero se olvidan que el lobby nace del "derecho de petición" hacia quienes nos representan en los poderes públicos. Si se acaban los lobbies, se acaba en buena parte la posibilidad de defender los intereses de la sociedad, de las empresas o de los trabajadores frente a los poderes públicos. Lo que sí debemos hacer, es mejorar su transparencia y profesionalidad.
¡Lobistas, manos a la obra!
Por un lado afirmó que durante el período de transición no se permitiría hacer lobby sobre el Ejecutivo. Por otra parte, indicó que quienes hubieran realizado acciones de lobby en los últimos doce meses no podrían trabajar en ninguno de los equipos en transición sobre los que ellos hubieran actuado como lobbistas. De la misma forma, ha prohibido que quienes trabajen en alguno de los equipos durante el período de transición no podrán acercarse a la administración en la que hayan colaborado en los siguientes doce meses.
Algunos han aprovechado para decir que esto debe ser un paso para terminar con la influencia de los lobbies , pero se olvidan que el lobby nace del "derecho de petición" hacia quienes nos representan en los poderes públicos. Si se acaban los lobbies, se acaba en buena parte la posibilidad de defender los intereses de la sociedad, de las empresas o de los trabajadores frente a los poderes públicos. Lo que sí debemos hacer, es mejorar su transparencia y profesionalidad.
¡Lobistas, manos a la obra!
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